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Efemeride de hoy, 14 de febrero: San Valentín y el mito del amor romántico

Foto del escritor: rapiegasradfemrapiegasradfem


Vamos a aprovechar estas fechas, viernes, 14 de febrero Día de San Valentín, para abordar el concepto del amor romántico.


Según Walter Riso, autor de libros como “¿Amar o depender? Cómo superar el apego afectivo y hacer del amor una experiencia plena y saludable”; el amor romántico se fundamental en lo que podríamos llamar una filosofía “omni”. Esta considera que el amor, en general, y el amor de pareja, en particular, son: omnipresentes, ya que ocupan todo el ser; omnipotentes, pues todo lo pueden; y omnisapientes, fuente de sabiduría infinita. En resumidas cuentas, si estás enamorada, tu vida es plena y este tipo de amor es la fuente infinita de felicidad que todo lo cura y todo lo puede.


Sin embargo, Coral Herrera, feminista y autora de libros como “Dueña de mi amor. Mujeres contra la gran estafa romántica” o “Mujeres que ya no sufren por amor: Transformando el mito romántico” define el amor romántico como una construcción social y cultural, un espejismo colectivo y un mito que supone un instrumento de control sobre las mujeres.

Se trata de un dispositivo que nos mantiene entretenidas y ocupadas a todas.

El amor se convierte en una droga que nos tiene atontadas, ansiosas, eufóricas, tristes, de subidón o de bajón; lo cual deteriora nuestra salud mental, emocional y física como cualquier adicción. Incluso puede resultar mortal porque nos lleva a atarnos a relaciones de dominación y sumisión, apresándonos en las cárceles del abuso y los malos tratos.


Nos educan para que creamos que el príncipe azul va a venir a rescatarnos, como en las películas de Disney. En estas, las princesas tienen una importante carencia de objetivos personales y toda su vida gira en torno a la ilusión de que el amor se encuentra una vez y dura para siempre, pasan la vida soñando con hallar a su media naranja. Precisamente con estos referentes de príncipes y princesas y el resto de los mensajes que nos hacen llegar a través de medios de comunicación (cine, literatura, música, etc.) se perpetúan creencias como que el amor verdadero dura para siempre, que solamente existe una persona en el mundo perfecta para nosotras o que los celos son garantía de amor; invadiendo así por completo el marco mental de la sociedad.


Por todo ello es importante hablar del amor romántico como un mito e identificarlo como tal. Un mito es una creencia, un componente más dentro de toda una estructura de credos compartidos por una cultura o sociedad, la cual los acepta como verdaderos. En general, los mitos suelen constituir una simplificación sobre algún aspecto de la realidad y tienen la capacidad de influir en mayor o menor grado en nuestro comportamiento.


Algunos de los mitos más destacados con respecto al amor romántico serían:

  • El amor todo lo puede. Una creencia que lleva a pensar que en las relaciones consideradas como perfectas las personas no tienen ningún tipo de conflicto entre ellas; y que el respeto, la confianza y la comunicación vienen de serie junto con el amor. Sin embargo, todo eso hay que construirlo con esfuerzo y predisposición por ambas partes.

  • El amor a primera vista. O lo que es lo mismo, la idea del flechazo y de que dos personas están predestinadas a estar juntas. La creencia en esta atracción tan potente lleva a la persona a no poder percibir la realidad claramente o incluso ver aquello que verdaderamente no existe.

  • La media naranja. Es la idea de que solamente existe una persona para nosotras a lo largo y ancho del mundo, es ideal para cada persona y la completa. Esto nos pone a las mujeres en una situación vulnerable, ya que para ser una persona valiosa debemos encontrar una pareja y tener hijos. Así, nuestro éxito y bienestar personal, nuestra trascendencia, depende de otros sujetos. (Spoiler: ya somos naranjas completas sin todo ello, pero de esta forma, el amor romántico se adapta bien a una sociedad capitalista en la que prima el individualismo, porque excluye otro tipo de alianzas fuertes de afecto y lo reducen al fin reproductivo.)

  • Los celos son una prueba de amor. Este mito constituye un indicador del umbral de la angustia ante la idea de que otra persona se lleve aquello considerado como propio por derecho. Aquello que la persona cree que le corresponde recibir en exclusiva. Los celos simplemente son una demostración del temor a perder aquello que se percibe como una posesión, es decir, la otra persona.

  • La persona correcta llena todos los aspectos de la vida. En este mito caben frases como “debemos compartir todos nuestros gustos y aficiones”, “somos los responsables de la felicidad del otro”, “somos una sola persona”, etc. Los efectos de este tipo de afirmaciones son innumerables y en la mayoría de los casos negativos, siendo el más importante el de originar una obsesión por hallar a otra persona para comenzar a vivir, a realizar los sueños o incluso para empezar a ser feliz, perpetuando una vez más la necesidad de que haya otra mitad con la que encajar cuando ya nacemos enteras y nadie en la vida merece cargar a sus espaldas con la responsabilidad de completar lo que nos falta.


Estos mitos se transmitieron en el pasado y, aunque ya no de manera tan explicita, son los mensajes que seguimos recibiendo hoy en día. Es importante recordar que las mujeres no tenemos por qué sacrificarnos por amor, ni renunciar a nada por amor, ni perder nuestra libertad por amor, ni aguantar por amor.


Para poder compartir un trocito de vida con alguien, ambas personas deben gozar de unas condiciones de libertad e igualdad, procurándose cuidados mutuos. Si no hay correspondencia, el amor duele y deja de ser amor. Si no nos sentimos cuidadas, si no nos divertimos, si no estamos disfrutando, entonces no es nuestra fiesta del amor. Si el amor duele, si hay malos tratos y no podemos ser nosotras mismas, entonces es mejor dejarlo; no se lucha contra todo por amor, se abandona lo que duele y se sigue con nuestro camino.



bell hooks (Gloria Jean Watkins, feminista afroamericana) en su obra “Claridad: dar palabras al amor” lo expresa como un verbo: «Amar debe ser una acción y no un sentimiento, y esto nos lleva a tomar una responsabilidad, implica voluntad, no instinto. Compartir, cuidar, respetar, potenciar, acompañar, entrarían en esta definición de amor. Retomando a Beauvoir, que el amor sea una fuente de vida. O que no sea nada.»


Y en palabras de Simone de Beauvoir, resonando desde la Segunda Ola feminista de los años 70, «El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal».


Es decir, que el amor sea una fuente de vida o que no sea nada.

 

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